Género (mujer/hombre) y sexo (femenino/masculino) no son la misma cosa. El sexo biológico es binario, mientras que el género no lo es necesariamente. Ambos conceptos suelen confundirse, y eso genera acalorados debates sociales basados en malentendidos sobre lo que es en esencia la identidad de género de las personas, en lugar de estar basados en argumentos sólidos para las diferentes posiciones.

Los debates sin fundamento, las discusiones basabas en dar diferente significado a las mismas palabras, o viceversa, son anodinos y frustrantes. Empecemos por establecer una definición unificada para las palabras. Esforcémonos en comprender bien el significado que nuestro interlocutor le da a cada palabra cuando la usa, en lugar de presuponer que quiere decir lo que uno da por hecho. Las palabras son para entendernos, por lo que lo más importante es que usemos las mismas palabras para referirnos a los mismos conceptos, el resto da igual.

Dejaré el tema del género para más adelante. Hoy, en este entrada, quiero centrarme en definir lo que es el sexo biológico.

Muchas especies se reproducen sexualmente, aunque no todas. Hay formas de vida primitivas, mayoritariamente unicelulares, que sólo se reproducen asexualmente, es decir, que se dividen generando clones de sí mismas. Muchas plantas también pueden reproducirse asexualmente, por ejemplo a través de esquejes. Pero está claro que la reproducción sexual tiene ventajas evolutivas y la mayoría de especies se reproducen sexualmente. En estas especies existe lo que podemos llamar sexo biológico.

El sexo biológico es, fundamentalmente, la creación de gametos masculinos, aquellos de pequeño tamaño que apuestan por la cantidad, y los gametos femeninos, mucho más grandes —algunos tan grandes como los huevos de peces, reptiles y aves— y que apuestan por la calidad. Apostar por la cantidad significa tratar de invertir en muchos descendientes, y apostar por la calidad significa tratar de invertir en descendientes con muchas posibilidades de sobrevivir. Por lo tanto, el sexo biológico es binario (bueno, existe alguna excepción, hay seres que producen gametos de más de dos tamaños diferentes, pero sería solo la excepción que hace la norma).

El problema surge cuando tratamos de hacer una extrapolación sexo—>individuo sexado—>género (masculino—>macho—>hombre y femenino—>hembra—>mujer). Ahí, la cosa deja de funcionar tan bien. Pero ya me estoy metiendo en el tema del género. Veamos con más detalle qué es el sexo biológico para comprender porqué no se puede extrapolar de esa manera.

Para empezar, nada en la biología dice que los individuos tengan un sexo biológico. La gente mal informada asume que es así, que lo normal es que haya machos y hembras. Pero en realidad no, lo único en biología que tiene sexo son las células, y en concreto las células reproductoras. El resto de células se llaman células somáticas, y son las que forman las hojas de una planta, los micelios de los hongos, las aletas de los peces, o nuestra piel. Las células somáticas no tienen sexo.

Todas las células humanas de los pelos, las glandulas mamarias, la piel, los riñones, los músculos, son exactamente iguales en todos los individuos. Algunos cuerpos tienen más pelos que otros, y otros pueden tener glandulas mamarias más desarrolladas. Pero solo las células reproductoras son verdaderamente diferentes según el sexo biológico.

Es cierto que en el caso de los humanos, y más en general de la mayoría de mamíferos, reptiles y aves, existen hembras y machos, es decir, individuos portadores exclusivamente de celulas reprodutoras femeninas o masculinas. Pero eso no es universal, en absoluto.

La mayoría de seres vivos con reproducción sexual son hermafroditas, es decir, que el mismo individuo produce tanto gametos masculinos como gametos femeninos. Los seres vivos hermafroditas pueden reproducirse por autofecundación, cuando los gametos de un mismo individuo se combinan, y fecundación cruzada, cuando la fecundación se produce entre gametos de individuos diferentes. En este último caso, es posible que durante un evento reproductivo un individuo aporte gametos femeninos y otro masculinos, y que en otro evento se intercambien los roles. Pero también puede darse el caso en el que ambos individuos aporten ambos tipos de gametos simultaneamente fecundando uno al otro. El hermafroditismo también puede darse a lo largo del tiempo, por ejemplo muchos peces marinos pasan de ser machos a ser hembras o viceversa a lo largo de sus vidas. Podríamos decir que esos peces son hermafroditas aunque en un momento concreto sean macho o hembra.

Si no contamos a los insectos, un grupo con muchísima representación y mayormente unisexual, el 30% de las especies de animales son hermafroditas. Pero si nos fijamos en las plantas veremos que muchísimas tienen en sus flores tanto anteras que producen polen (el gameto masculino) como pistilos con óvulos. Es decir, que todos los individuos producen frutos. Concretamente, ¡el 94% de las plantas son hermafroditas! Y en el caso de los hongos, la diferenciación de cuerpos macho y hembra es simplemente impensable.

En conclusión, si bien es verdad que el sexo biológico es eminentemente binario, no se puede asumir como un principio científico generalizable que los cuerpos de individuos tengan asignado un sexo u otro. Bien es cierto que entre los vertebrados terrestres, grupo al que pertenecemos, lo más común es que los individuos puedan sexarse como macho o hembra. Esto significa básicamente que solo producen a lo largo de su vida gametos pequeño o gametos grandes, respectivamente, y poco más. Pero es que ni siquiera eso es una inviolable ley de la naturaleza, ni lo contrario es una aberración. Más bien al revés: como hemos visto, lo contrario es lo más común.

Esta historia termina aquí. En la siguiente, sobre género, retomaré el asunto para ver como ni siquiera asumiendo que se puedan sexar los cuerpos como machos y hembras, como sucede en el caso de los humanos (un saludo a los intersexuales, a quienes les practican extirpaciones genitales al poco de nacer), eso implique que el género sea necesariamente binario.

3 responses

  1. […] discutí en la entrada anterior, el sexo biológico, en la gran mayoría de las especies el sexo biológico no es una características de los […]

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  2. […] el contrario. Y sin embargo, según las definiciones científicas sobre las que he escrito antes de sexo y de género, estas últimas personas cambian de género, pero es imposible cambiar de sexo. Por lo […]

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  3. […] Por supuesto la ministra no ha leído ni leerá este blog, pero si lo leyese podría encontrar en él algunas respuestas a esa máxima de su discurso, de eminente base biológica y por lo tanto científica. Tiene razón, es cierto que el sexo biológico existe y es innegable. Pero lo que creo que ella no tiene tan claro es qué es exactamente eso que llamamos “sexo biológico”: le recomendaría, antes de seguir leyendo esto, que echase un vistazo a esta entrada del blog. […]

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ECOLOGÍA NO BINARIA

por Ciro Cabal